Ángeles Mora

EMBOSCADAS

 

Cuando llegó el príncipe azul

era tan azul, tan azul

que caía sobre mi rojo

 

apagándolo.

 

Qué peligrosa tinta

me trajo en sus pupilas.

 

No conviene mezclar en la colada

ropas que puedan desteñir, me dije.

 

Antes de despedirlo

tuvimos que lavarnos

por separado.