Segunda sesión

20 de noviembre de 2017

Segunda sesión:

– Proyección de vídeos relacionados con los “Vientres de alquiler”

– Propuesta de lectura: Continuación “El cuento de la criada”, de Margaret Atwood

 El cuento de la criada

 

El título de la novela está inspirado en uno de los relatos más conocidos de los Cuentos de Canterbury (The Canterbury Tales) de Geoffrey Chaucer.

El cuento de la criada nos introduce en un mundo gobernado por el cristianismo; en realidad, por una dictadura teocrático-militar que asume el control de los Estados Unidos y lo renombra República de Gilead (Republic of Gilead). La llegada al poder de este grupo no es paulatina. Margaret Atwood, recordemos, en 1985, imagina un complot por el cual los poderes económicos organizan una sucesión de atentados que luego serán endilgados a extremistas islámicos. Durante estos ataques muere el presidente y la mayoría de los miembros del congreso.

Del caos que sucede a estos acontecimientos surge un movimiento llamado: Hijos de Jacob (Sons of Jacob). Son ellos quienes inician una especie de anti-revolución y suspenden la constitución bajo el pretexto de restaurar el orden institucional.

Ya en posesión del control absoluto del país, los Hijos de Jacob comienzan a manifestar sus verdaderas intenciones. Todos los derechos sociales son suspendidos, y en algunos casos abolidos abiertamente. Las mujeres sufren una especie de confiscación de sus bienes. Todas las cuentas bancarias a nombre de una mujer pasan a manos del estado. El dinero en efectivo es retirado de las calles y es reemplazado por una especie de tarjeta global sin la cual es imposible comprar comida.

A través del miedo y el engaño el nuevo gobierno consolida su poder y comienza a reorganizar la sociedad civil, ahora bajo el control de un estado militarizado y ultracristiano que observa a rajatabla las bases morales y éticas del Antiguo Testamento. Para dar una idea del alcance que Margaret Atwood ha imaginado para su mundo de pesadilla basta decir que las mujeres de la República de Gilead tienen prohibido leer.

El cuento de la criada detalla cómo esta sociedad se encuentra segregada en categorías, y como cada una de ellas debe vestir de forma acorde a sus funciones sociales. Naturalmente, las minorías se llevan la peor parte. Por ejemplo, los afroamericanos, el grupo étnico de no blancos más prolífico de esta sociedad futurista, son llamados Hijos de Ham (Children of Ham), en clara alusión a los hamitas, pueblo que supuestamente desciende de un hijo de Ham. Todos los afroamericanos son “relocalizados” masivamente en África. Al pueblo hebreo, en cambio, se les ofrece la posibilidad de convertirse al cristianismo o bien emigrar a Israel.

Los derechos de género están claramente repartidos, aunque de forma desigual. El estatus social de la mujer, por ejemplo, es acorde a su capacidad de reproducción; es decir, a la cantidad de hijos que puede “producir” para el estado. Se las considera intelectual y emocionalmente inferiores al hombre.

Todos los hombres visten atuendos militares, cuando efectivamente lo son, y paramilitares, cuando se trata de ciudadanos comunes. En un claro homenaje a la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz (Brave New World), los colores de la ropa definen el estatus social de cada individuo.

Antes de terminar este análisis de El cuento de la criada sería interesante repasar superficialmente las categorías sociales que segregan esta estremecedora distopía de Margaret Atwood.

La clase gobernante es conocida como los Comandantes de los fieles (Commanders of the Faithful). A causa de su posición dominante, todos ellos están obligados a establecer ciertos feudos patriarcales. Todos los Comandantes tienen el deber de procrear, un asunto complicado en un mundo donde prácticamente todos estuvieron expuestos a agentes biológicos nocivos. Todos ellos visten de prolijo negro.

Luego tenemos a los Ojos (Eyes), la policía secreta del estado. Son los encargados de encontrar y reprimir los esporádicos focos de rebelión en el pueblo.

Los Ángeles (Angels) son soldados cuya función consiste en reprimir al pueblo y expandir las fronteras.

Los Guardianes de la fe (Guardians of the Faith), también son militares aunque se encargan de controlar el estado general del pueblo en lo referente a su fe, en este caso, como ya se ha dicho, un cristianismo ultraconservador.

Ahora bien, las mujeres también están segregadas en segmentos sociales.

Las Esposas (Wives) están en la cima del nivel social permitido a las mujeres. Son las esposas de funcionarios de alto rango. Llevan vestidos azules en honor a la Virgen María. Si el marido fallece, se las clasifica como Viudas (Widows), y pierden cualquier tipo de beneficio que hayan ganado con anterioridad.

Las Hijas (Daughters) engloban a todas las mujeres jóvenes, hijas naturales, adoptadas o expropiadas, de las clases dominantes. Visten de perfecto blanco hasta llegar al matrimonio.

Las Martas (Marthas) conforman una red de ancianas infértiles que cumplen labores domésticas. Visten de verde, y su nombre está inspirado en la historia recogida en Lucas 10:38–42, donde Jesús visita a María, hermana de Lázaro y Marta; menos preocupada por las palabras del Señor que ocupada en los quehaceres de la casa.

Luego tenemos a las Econoesposas (Econowives); mujeres que han contraído matrimonio con hombres de bajo rango, es decir, con cualquiera que no pertenezca a la elite dominante. Debido a la multiplicidad de ocupaciones que realizan visten una combinación de rojo, azul y verde.

Las Tías (Aunts) son las encargadas de realizar el trabajo sucio de los hombres, o sea, monitorear el comportamiento de todas las mujeres. A ellas se les permite leer y escribir.

Las No-Mujeres (Unwomen) conforman una mayoría de damas estériles, pero también de ancianas, viudas, feministas, lesbianas, monjas, disidentes, en definitiva, todas las mujeres incapaces de integrarse a los engranajes sociales instaurados.

Las Jezabeles (Jezebels) son las prostitutas oficiales del estado. Curiosamente a ellas se les permite vestir públicamente uniformes escolares, uniformes de porristas, y en general cualquier atuendo que asociado a las fantasías masculinas.

Finalmente tenemos a las Criadas, o Esclavas (Handmaids), que dan título a la novela. Todas ellas son mujeres jóvenes y fértiles cuya función consiste en parir hijos para las Esposas estériles. Visten de rojo, y su función es justificada por la historia del Antiguo Testamento donde Jacob entrena a un grupo de mujeres jóvenes para ofrecer su fertilidad a damas encumbradas y ya incapaces de concebir.

Es una de estas Criadas quien nos introduce en este universo social de locura y segregación, posiblemente una de las realidades distópicas más aterradoras de la segunda mitad del siglo XX.

Vídeos

8 comentarios en “Segunda sesión

  1. Coordinadora Begoña Etayo Ereña Autora del post

    Este domingo pasado, 19 de noviembre, fue el aniversario de las primeras elecciones en las que pudieron votar las mujeres españolas (clica sobre la imagen para ampliar)

  2. Coordinadora Begoña Etayo Ereña Autora del post

    Tenéis debajo del texto sobre el libro los vídeos que vimos en la sesión del día 20. Podéis ver íntegro, si queréis, el debate de los partidos políticos sobre los vientres de alquiler.

  3. Tamara Correa

    Defred (Elisabeth Moss), como una de las pocas mujeres fértiles que quedan, es una de las criadas de la casa del Comandante y forma parte de la casta de mujeres obligadas a la esclavitud sexual como un último y desesperado intento de repoblar un planeta devastado. En esta sociedad aterradora en la que cualquier equivocación puede poner en peligro su vida, Defred busca desesperadamente a la hija que le arrebataron, mientras trata de sobrevivir entre comandantes, sus crueles esposas, sus compañeras criadas y las mujeres que las controlan. Es un libro que tienes que estar muy concentrada en la lectura para poder comprender cada episodio, ya que hay momentos en que está en el presente y rápidamente vuelve al pasado, con episodios que ha vivido la protagonista y con los que está viviendo en el transcurso de la historia.

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